Premio Biblioteca de los Posts Perdidos

Algunos escritos, post, nos llaman la atención, bien por su brillantez o porque nos tocan de forma especial.
He aquí algunos de los que encontré, sería una pena que se perdieran en le marasmo de la Red. Por ello creámos este premio.
Si encuentras uno de estos post, haznóslo saber.






El valor de la palabra escrita


Autores premiados

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Cervantes y Alcalá de Henares de Mari Carmen Polo



Por fin se acabó la semana. Pardiez que creí que nunca terminaría, tan largas se me han hecho las jornadas, amigo Sancho, que ni los galgos más avezados podrían haber dado tantas carreras como yo por estos lares...

Y es hora, amigo mío, de relatar lo que aconteciera hace dos semanas, en el día del Señor, cuando gustosamente acompañé - aunque ellos no se percataran - por esta villa de Alcalá a Roser y Arnau, venidos desde tierras catalanas, y a su familia que mora en la vecina villa que un día se llamara de la Fuente Labrada.


Fíjate, compañero Sancho, que mi nombre reluce en las paredes, como yo solía escribirlo 'Cerbantes', aunque también pudiera ser que encontrases ese 'Ceruantes' que solía estamparse en las portadas de mis obras. Sea como fuere, reconocido soy en esta villa que me vio nacer y son muchos los que hasta sus calles se acercan tratando de encontrar un resto de aquel pasado que fue mi época. Yo a todos les doy la bienvenida y de buena ley trato de conseguir su deleite, ya sea caminando a su lado por las bulliciosas calles que nos adentran ya en el barrio moro, ya en el cristiano, ya en el judío, admirando junto a ellos las plazas, o animándoles al buen yantar y al mejor vino, ese que calienta el cuerpo y aligera el espíritu, que hombre que tiene el estómago lleno razona con más tino y más sosegadamente que el que anda rebuscando entre las piedras como los perros famélicos buscan los trozos de tocino.


Amaneciera el día en Alcalá desangelado y gris y las gentes cubríanse todo lo más que podían de las mordeduras del vientecillo y del frío. A pesar del fresco, Roser y Arnau, mostraban la tez lozana y el porte donoso, dispuestos como estaban a sacar el máximo provecho de la jornada.


Esta calle Mayor que despacio recorríamos, fue próspera zona comercial judía en mis días y ansí ha seguido, Sancho, que era signo de contentamiento que los dineros sonaran en la bolsa y las mercaderías ocuparan las alacenas de las moradas. Esos pilares que soportan el peso sin quejarse, puestos fueron en el siglo XIX, y las casas que en ellos se apoyaban servían para ambos menesteres, la vivienda y el comercio.

En el número 48 desta calle sigue en pie, desafiando calores y tormentas, la que fuera mi casa y la de todos los que en ella quieran entrar, donde serán bien acogidos aunque ya no se les pueda ofrecer ni una jarra de vino o de agua del pozo que tan buen servicio nos diera en aquellos tiempos. Allí podrán recrearse mirando en los aposentos que usaran las mujeres, las dueñas y los infantes, la sala privada de mi padre, la botica con sus remedios, pomadas y ungüentos, la cocina donde trajinaban las criadas y sus despensas...


Hoy día, leal Sancho, mi casa es un hervidero de gentes que entran y salen de los aposentos preguntándose cómo sería en realidad la vida de aquellos buenos cristianos que allí habitaban. Antes también lo era, ya que muchos acudían a la sabiduría de mi padre, buen cirujano, para encontrar alivio a sus males, el cual procuraba satisfacellos en sus posibilidades.


Roser y Arnau tuvieron a bien sentarse junto a ti y al lado de don Quijote, Sancho, aunque tu andabas un poco soñando con ínsulas y demás aventuras en las que tu amo te comprometía sin que valiera un maravedí que mostraras tu buen seso.


En esta plaza que lleva mi nombre, las cigüeñas otean desde sus nidos, en las torres de las iglesias, los mozos requiebran a las mozas y las damas emperejiladas se pasean junto a los infantes, mientras los caballeros arreglando reinos, desfaciendo entuertos, platicando, amigo Sancho, sobre lo humano y lo divino, todo lo cual es propio de su humana condición.


Por aquí también guié los pasos de Arnau y Roser, de Gabriel y Rebeca, de Mari Carmen y Paco, camino de la Universidad.


La Universidad de Alcalá, cuna del humanismo junto a la de Salamanca, Sancho, sabes tan bien como yo que fue creada por el insigne Cardenal Cisneros con el nombre de Colegio Mayor de San Ildefonso, iniciándose su edificación en el siglo XV y terminándose en el XVI. Fue construida por Rodrigo Gil de Hontañón en estilo plateresco y en su interior existen varios patios realizados en diferentes estilos, estando uno de ellos inacabado. El Paraninfo es una de las mejores muestras del estilo Cisneros, donde se combinan las muestras mudéjar en yesería o madera, y la decoración plateresca. De más es decirte, buen amigo, que en su capilla pueden matrimoniar antiguos alumnos de esta Universidad, amén de los alcalaínos, que son copropietarios de esta singular y fermosa capilla.

Viéneme a la mente un dicho estudiantil que nos dice que a los alumnos que no pagaban por ser de familias humildes y, por tanto, servían de criados en la universidad, se les diferenciaba de los demás porque aquestos llevaba una gran gorra, llamándoseles gorrones . Y este nombre, querido Sancho, quedó para los que no pagan por algo, usándose también en la actualidad.

Llegó la hora de llenar el estómago ansí que ayudé a buscar dónde saciar el apetito de toda la familia y, de paso, que recuperaran el calor en el cuerpo. El restaurante El Bierzo en Alcalá, es lugar agradable, tiene buenas tapas, carnes y sopas, y allí dejé a toda la familia, en buena armonía, platicando y degustando sus sabrosas viandas, y yo regresé a mi casa, para seguir solazándome con el trajín de unos y otros.


Miguel de Cervantes Saavedra



Nota: Ruego a vuesas mercedes no confundir las letras de D. Miguel con estas otras que sirven de comentario a las fotos de nuestra mañana pasada en Alcalá, y que tan sólo han sido fruto de mi trabajo. Obviamente, ciertas referencias históricas están al alcance de cualquiera, pero el resto del texto y la presentación pertenecen a esta humilde bloguera. Al firmar como 'D. Miguel de Cervantes Saavedra' simplemente he querido dar mayor verosimilitud al texto dejado en esta entrada. D. Miguel nunca habría escrito tanta majadería junta ni aunque le hubiera entregado una buena bolsa de maravedís.


María del Carmen Polo Soler